viernes, 10 de septiembre de 2010

Neoliberalismo Economico en Mexico

NEO LIBERALISMO ECONÓMICO EN MEXICO

ANTECENDETES E HISTORIA
EI neoliberalismo económico es una corriente que se basa en el liberalismo que surgió en la segunda mitad del siglo XIX, su principal representante es Adam Smith, quien en su obra: “Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones”, mejor conocida como “La riqueza de las naciones”, publicada en 1776, nos presenta los tres principios fundamentales del liberalismo económico:

a) Libertad personal.
b) Propiedad privada.
c) Iniciativa y propiedad privada de empresas.

Adam Smith decía que cada capitalista al buscar su propio beneficio buscaba el de los demás por lo que no se requería de la intervención del Estado en la economía. Pensaba que la economía estaba regida por una “mano invisible”, es decir, tenía un orden natural, por lo cual el Estado lo que debía hacer era no intervenir en asuntos económicos. Así mismo afirmaba que las actividades del Estado debían reducirse al mínimo y su política propiciar el “laisser faire, laisser passer” (el dejar hacer, el dejar pasar).

De esta forma los deberes del Estado, según el propio Smith,  deberían ser:

A.     Proteger a cada miembro de la sociedad de la injusticia y opresión de otro miembro de la sociedad, es decir una auténtica administración de justicia.
B.     Sostener a las instituciones públicas.
C.     Realizar obras de infraestructura que por no ser de lucro no interesan a la iniciativa privada.

Esto significa que el liberalismo económico, también conocido como “laisser faire”, tiene algunas restricciones económicas por parte del Estado, e inclusive hay intereses superiores a los del individuo coma la defensa del país de cualquier agresión externa, la salud publica y la moral publica.

Debido a la crisis capitalista de l929 y sus efectos a nivel mundial en 1936, John Maynard Keynes critica las ideas de Adam Smith; en su libro “Teoría general sobre la ocupación, el interés y el dinero” recomienda la intervención del Estado en la economía, con la finalidad de propiciar y fomentar la inversión y en consecuencia la producción, el empleo y la demanda con el objeto de retardar la llegada de la crisis económica. A sus ideas se le  conocen como “keynesianismo”  y estuvieron en boga desde 1936 hasta la década de los 60.

El keynesianismo fue refutado por varios autores (como Milton Friedman) quienes, basados en el neoliberalismo, se oponían a la intervención del Estado en la economía porque tenia, y continua teniendo, muchos efectos negativos para la sociedad, en especial la política económica keynesiana.

A esta nueva corriente de pensamiento económico, que se opone a la intervención del Estado en la economía, se le conoce como “neoliberalismo económico”. Su principal planteamiento afirma que el libre mercado es el único mecanismo que asegura la mejor asignación de recursos en la economía y, en consecuencia, promueve el crecimiento económico; por lo tanto, se debe fomentar el libre mercado sin restricciones estatales.

APLICACIONES POLÍTICAS
En el caso mexicano se habla de neoliberalismo a partir del sexenio de Miguel de Ia Madrid (1982-1988); que continua en el de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) y en lo que fue el de Ernesto Zedillo (1994-2000) al igual que en el periodo de Vicente Fox (2000-2006) y en lo que va del Calderinismo (2006-2009).

Con base en estos planteamientos se puede hablar del neoliberalismo mexicano que es la corriente que predomina en los círculos gubernamentales y que se ha aplicado en forma puntual y rigurosa en el país. Es decir, el modelo económico neoliberal se manifiesta en la política económica neoliberal a la mexicana.

Por otra parte, nuestro país en la década de los 80, deseaba insertarse en la economía mundial, por lo cual necesitaba abrir la economía al mercado mundial; la estrategia que se siguió fue la incorporación de México al GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) y después al TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos y Canadá.

Otro elemento estructural de la economía mexicana de las tres últimas décadas, además de la globalización, es la exagerada dependencia externa, en particular de Estados Unidos. Una de las graves manifestaciones de esta dependencia es la elevada deuda externa, debido a ello nuestro país ha tenido que recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM), instituciones con las que el gobierno mexicano ha firmado cartas de intención en las que se compromete a seguir una política económica de corte neoliberal y dar concesiones al capital externo.

De esta forma, de acuerdo con las investigaciones realizadas, el neoliberalismo económico que se aplica en México tiene varias características entre las que destacan:

A.     En buena medida es impuesto por el exterior y en especial por el FMI.
B.     Es un neoliberalismo autoritario porque lo aplica el Estado, sin consultar a los principales grupos económicos del país.
C.     Es centralizado porque el gobierno no toma en cuenta las necesidades y características económicas de las diversas regiones y estados del país.
D.     Favorece en primera instancia a los grandes capitales externos y en segundo lugar a los grandes inversionistas nacionales, especialmente del área financiera.
E.      Es un neoliberalismo incompleto porque no deja en libertad todas las fuerzas del mercado, el Estado ejerce controles y limitaciones en los aspectos que considera conveniente. Por ejemplo los salarios están sujetos a controles y por lo general no rebasan cierto porcentaje, en tanto que el gobierno aumenta en forma desproporcionada los precios de los bienes y servicios estatales.
F.      El gobierno se convierte en juez y parte y decide qué bienes y servicios están sujetos a control y cuáles se liberan. El ejemplo son los salarios mínimos que no están fijados al libre juego de la oferta y la demanda.
G.     Se basa en una apertura comercial indiscriminada, dejando sin ninguna protección a muchas actividades productivas y comerciales internas. Ejemplo: la industria juguetera.
H.     Depende en exceso del capital externo y en especial de la inversión extranjera, a la que tiene que darle muchas facilidades. Revísese el caso del sistema financiero.
I.        Favorece una privatización y reprivatización de prácticamente todas las actividades económicas que realiza el Estado, sin tornar en cuenta las características de las empresas a privatizar, ni de los grupos adquirientes. Se ha favorecido a grupos ligados a la esfera política.
J.       Ha polarizado a la sociedad mexicana porque el ingreso se ha concentrado en muy pocas manos en tanto que la mayoría no cuenta con ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades. El número de mexicanos en la extrema pobreza se ha incrementado en los últimos años, de acuerdo con cifras del INEGI.
K.      Se basa en la corriente neo monetarista la cual afirma que al resolver los problemas monetarios del país se ayuda a resolver todos los problemas económicos.
L.      Es injusto porque favorece a los grupos e individuos económicamente más poderosos en perjuicio de los millones de personas que se encuentran desprotegidos y que no tienen capacidad adquisitiva suficiente para intervenir ni en el mercado ni en decisiones económicas importantes. Más de 45 millones de mexicanos están fuera del mercado porque no tienen capacidad de compra.
M.   M.A través del neoliberalismo el Estado pretende impulsar la modernización del país sin tomar en cuenta las consecuencias negativas.
N.     El neoliberalismo económico aplicado en México se basa en un modelo teórico concebido por la burocracia estatal que choca contra la realidad en que vivimos más de 96 millones de mexicanos y no la realidad de unos cuantos que tienen el poder económico. Es una visión parcializada de la realidad.

Esta política económica neoliberal lleva más de 25 años de aplicarse en el país y con base en las criticas que ha hecho el presidente Calderón al intervencionismo estatal, lo más seguro es que se sigan aplicando por lo menos durante lo que resta del sexenio.

REPERCUSIONES SOCIOECONOMICAS
Para revisar los resultados se analizan algunos indicadores macroeconómicos del periodo neoliberal y se plantean algunas características que se observaron:

En primer lugar, la producción nacional, medida por el Producto Interno Bruto (PIB), sólo aumento 1.9% en promedio anual de 1983 a 2004, en tanto que la población creció en 3.2% promedio anual, lo cual significa que el producto per. capita disminuyo en el mismo periodo El crecimiento económico fue muy bajo y no hubo desarrollo.

La producción agropecuaria incluida a agricultura, la ganadería, la silvicultura y la pesca solo se incremento en 1.5% en promedio anual, en el mismo periodo de 1983 a 2004, por lo que no alcanza para satisfacer las necesidades de la creciente población y se tienen que importar miles de toneladas de productos agropecuarios, en especial alimentos. Se habla en la actualidad de una gran crisis agrícola.

El abandono del campo por parte de la estrategia neoliberal se refleja en un bajísimo crecimiento de la agricultura, solo 0.8% en promedio anual en el mismo periodo.

El sector industrial, que tradicionalmente había sido el más dinámico de la economía nacional con tasas de crecimiento superiores al 7%, solo crece 3.4% en promedio anual en el periodo neoliberal.

Algunos autores hablan incluso de un proceso de desindustrialización porque muchas empresas en especial las micro, pequeñas y medianas han quebrado debido a la fuerte competencia que no han podido enfrentar.

Destrucción de la planta productiva y exagerada explotación de muchos recursos naturales, ya que la producción y explotación de recursos se basa en las necesidades del exterior, sin importar las consecuencias para el país como puede ser la destrucción y contaminación del medio ambiente. Ejemplo: ventas masivas de petróleo al extranjero a precios bajos.

Orientación de la economía nacional hacia el sector externo, con lo que se descuidan las necesidades del mercado interno. Se fomentan actividades que tengan potencial exportador y se apoya a las empresas exportadoras quo no pasan de ser más de 200 grandes empresas, aunque esto no sucede con miles de empresas que producen para el mercado interno. Tal pare ce que la política económica neoliberal solo funciona para estas empresas.

Se depende mucho del capital extranjero, en especial de la inversión extranjera directa que paso de 11,470 millones de dólares en 1983 a 978,271 en 2004, con lo cual tuvo un crecimiento de 982.4 %, o sea creció 9.82 veces. Existe cada vez mayor necesidad de capital externo debido a que mucha inversión extranjera es especulativa y va a dar a la bolsa de valores.

La deuda externa total del país paso de 84,800 millones de dólares a fines de 1982, a más de 165,700 m.d.d. en diciembre de 1997, con lo cual tuvo un crecimiento del 95.45 por ciento en ese periodo.

En el periodo de fines de 1982 a 1997, el país pago 208,765 m.d.d. por concepto del servicio de la deuda; es decir, prácticamente ya se pago la deuda externa, aunque continuamos debiendo más de 165,700 millones de dólares.

Existe una mayor dependencia económica con respecto a Estados Unidos, por lo que la economía mexicana se esta desnacionalizando al entregar una parte importante del patrimonio nacional al capital extranjero, representado por grandes compañías transnacionales que tienen diversas formas de penetración, incluyendo inversión extranjera en bancos.

La economía nacional se ha privatizado y reprivatizado, pasando recursos y patrimonio del Estado a la iniciativa privada como es el caso de Teléfonos de México y los bancos; lo que a su vez ha provocado una mayor concentración económica y una creciente monopolización en manos tanto nacionales como extranjeras.

Aumento del desempleo y subempleo, lo que ha provocado el incremento de la economía informal, en especial del comercio ambulante. Más del 50% de la población económicamente activa se encuentra en la economía informal.

Polarización del ingreso, lo que ha ocasionado el aumento de la pobreza y la marginación debido a que unos pocos han acaparado mucha riqueza y recursos, en tanto que muchos pobres cuentan con muy pocos recursos.

Las crisis económicas son recurrentes y más frecuentes, causando mayores daños, como la de diciembre de 1994 que provoco graves problemas en 1995 y de la que todavía no se recupera del todo el país y las tendencias apuntaban que habría una nueva recesión a fines de 2008.

Se han establecido topes salariales que reducen la capacidad adquisitiva de miles de asalariados, lo que ha disminuido el mercado interno y además ha provocado disminución de la producción y las ventas y, en consecuencia, baja de ganancias para productores y comerciantes. Se descuida el mercado interno y se apoyan las actividades relacionadas con el exterior.

El sector publico ha buscado reducir sus gastos y aumentar sus ingresos sin importar los costos sociales, lo que ha provocado que baje el déficit publico a costa del aumento de impuestos y precios de los bienes y servicios públicos y de la baja del gasto social en educación, salud, vivienda, ecología e infraestructura. Situación que ha empeorado por los recortes al presupuesto publico en 1998 hasta pasando el 2006.

Debido a la creciente injusticia social, mucha gente se ha manifestado en contra de las políticas neoliberales, lo que se ha traducido en marchas, mítines, paros, protestas, huelgas de hambre y otro tipo de manifestaciones.

El gobierno ha dado muchas facilidades al capital financiero no productivo tanto nacional como extranjero que ha incrementado sus ganancias pero que realiza inversiones de corto plazo en forma especulativa y que no benefician al país.

La política económica neoliberal ha sumido en el atraso a muchas actividades, regiones, grupos y personas y solo ha beneficiado a unos cuantos, sobre todo a los que están insertados en actividades de exportación para el mercado externo. Véase el gran atraso de Oaxaca y Chiapas.

A pesar de todo lo que so ha dicho, somos Un país de grandes contrastes como lo demuestran los indígenas de Chiapas y otras partes del país, por un lado; y por el otro el avance de zonas como Monterrey, Guadalajara y el D.F.

Padecen desnutrición 24 millones de personas que representan el 26.3% de la población total, además es una de las principales causas de muerte en el país. Aunque según otras investigaciones 45 millones de mexicanos no cuentan con capacidad para cubrir los requerimientos mínimos alimenticios; más de 20 millones de mexicanos están en pobreza extrema.

Las fuerzas de mercado y la política económica neoliberal por si solas han sido incapaces de promover la modernización, la productividad, a competitividad y el desarrollo tecnológico que tanta falta hacen en el país.

Aunque se ha disminuido la inflación, gracias a las políticas de estabilización, no se ha recuperado la capacidad de crecimiento económico que este año sufre los efectos de la calda del precio del petróleo.

La liberación económica, la desregulación y la privatización se han dado en un contexto que no ha permitido el desarrollo de la producción con estabilidad de precios. Asimismo, la política del tipo de cambio es muy incierta y no hay condiciones favorables que propicien inversiones productivas de largo plazo, por lo que están retrasando la recuperación económica. Sigue habiendo diferencias entre la política monetaria y cambiaria del Banco de México y la política económica de la SHCP.

El libre mercado no ha logrado que los sectores y ramas productivas que se han privatizado se modernicen y desarrollen. Las inversiones privadas no han generado mayor competitividad, además de que no invierten en capacitación de la mano de obra. El ejemplo son los bancos y las carreteras que no han mejorado por ser privados.

Por su parte, el sector público ha disminuido en forma drástica sus inversiones, la que ha provocado estancamiento y deterioro en obras de infraestructura que son fundamentales para que el país se modernice y aumente su competitividad.

La economía nacional se ha vuelto muy vulnerable y muchas decisiones en materia económica so toman en el corto plazo, dejando de lado proyectos de largo plazo que tiendan a revertir las tendencias negativas en lo macroeconómico y en lo macroeconómico. Se debe aprender de experiencias negativas como la caída del precio del petróleo.

En síntesis, la aplicación del modelo neoliberal en México no ha permitido que el desarrollo socioeconómico del país se traduzca en mejores condiciones de vida para un mayor numero de mexicanos.

Es importante señalar dos opiniones de destacados autores que han estudiado el fenómeno neoliberal en México.

“Los problemas actuales de la economía mexicana se derivan no solo de modelos fallidos de crecimiento que han predominado en el país, sino que han sido agudizadas por las políticas de ajuste y de apertura comercial y financiera que se han venido instrumentando en los últimos años” (Arturo Huerta).

“El modelo neoliberal ha llevado al país en 25 años, al desmantelamiento de la planta productiva, al agotamiento de las reservas económicas y a la ruina generalizada de las clases laborantes” (Raymundo Ramos).

Con los elementos aportados hasta ahora se puede responder a las preguntas iniciales afirmando que el neoliberalismo en México es un modelo inviable y que su aplicación ha sido un fracaso porque no ha propiciado el desarrollo socioeconómico del país.

IMPACTO EN LA INFORMACIÓN FINANCIERA

La mayor parte de la literatura sobre la economía política de las reformas económicas de las últimas décadas en América Latina, se concentra en explicar las razones por las que ciertos países han transitado por un proceso liberalizador más profundo que otros (Haggard y Kaufman, 1994; Krueger, 1995; Stokes, 2002). La única variación importante para estos autores es el nivel y tipo de liberalización emprendida. Este enfoque limita el alcance de las conclusiones al eliminar innecesariamente el análisis de los continuos procesos de reafirmación de la autoridad estatal y la constante presencia de fenómenos de corrupción y rentismo que, por desgracia, han caracterizado a la mayoría de los procesos de liberalización a nivel internacional.
A diferencia de ello, este artículo argumenta que es necesario comprender la compleja dinámica política de las reformas económicas ocurridas durante las décadas de 1980 y 1990 sin reducir el campo de estudio a priori a una cuestión de tipos y niveles de liberalización. Nos proponemos examinar las razones que explican los momentos y procesos de reafirmación de la autoridad estatal durante el periodo neoliberal. Buscamos también encontrar una explicación más adecuada a la constante presencia de experiencias de corrupción que, de manera especial, han afectado al mundo en desarrollo. Sostenemos que no es suficiente encapsular tales fenómenos —corrupción o intervencionismo estatal— como si fueran "imperfecciones", o meros indicadores de una liberalización parcial o incompleta. La sistemática prevalencia de dichos elementos durante los procesos de liberalización (Manzetti, 1999 y 2003; Schamis, 1999 y 2002) exige que los tomemos en cuenta en su propia dimensión y los analicemos a profundidad.
El estudio del desarrollo histórico del sector bancario en México, en particular, nos ofrece un ámbito ideal para ensayar nuevas hipótesis y teorías sobre la dinámica de la política económica en países en transición. Bajo el concepto de "liberalización", el gobierno mexicano ha llevado a cabo diversas políticas en el sector bancario: la nacionalización en 1982, la privatización en el periodo 1991–1993 y lo que podemos llamar la "nacionalización–privatizante", ocurrida entre 1994 y 1996. Dada la permanente intervención estatal que ha caracterizado el desenvolvimiento de esta variedad de reformas, y a la luz de la constante manifestación en mayor o menor medida de fenómenos de corrupción en el sector bancario, es que no nos sería útil considerar a estos distintos escenarios simplemente como ejemplos de un mayor o un menor grado de liberalización.
En 1982, como respuesta a la crisis internacional de la deuda externa y como una medida para controlar la fuga de capitales, el gobierno nacionalizó la mayor parte de los bancos que operaban en el país. En este caso, la corrupción y el rentismo en la industria bancaria no eran particularmente dominantes, y la decisión por nacionalizar la banca fue fácilmente revocada poco tiempo después. La nacionalización ocurrió en una situación de franco autoritarismo y opacidad, ello se reflejó en el hecho de que casi nadie supo de la decisión del presidente hasta que él mismo la anunció en su último informe de gobierno. El partido de Estado gozaba de un control absoluto sobre las palancas centrales del poder estatal. Asimismo, el sistema político continuaba firmemente basado en organizaciones de masas, populares y nacionalistas.
Diez años más tarde, en 1992, la totalidad de los bancos fueron transferidos a manos privadas. El rentismo se presentó de forma muy acusada y la privatización bancaria dejó una huella mucho más profunda que la efímera nacionalización. La privatización ocurrió en el contexto de un régimen autoritario que desde diversas trincheras políticas se encontraba bajo fuerte ataque. Salinas de Gortari había ganado las elecciones de 1988 mediante mecanismos defraudadores de la voluntad popular y necesitaba de forma urgente lograr la legitimidad no obtenida en las urnas. En esta coyuntura, las bases sociales de apoyo del régimen habían sufrido una clara transformación y el poder social se había trasladado desde el sector popular hacia las grandes corporaciones y los sectores más acaudalados del país. Todo ello socavaba la tradicional autonomía relativa de la clase política (Hamilton, 1987) y desdibujaba los procesos de semi–incorporación de las clases populares que se desarrollaron en los años dorados del régimen priista.
En 1995, el gobierno mexicano organizó un masivo rescate financiero con objeto de salvar a los bancos de la bancarrota generada por la desastrosa crisis de 1994. Posteriormente, en 1999, el gobierno de Ernesto Zedillo, de forma por demás opaca, convirtió las responsabilidades del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) en deuda pública, consumando así lo que puede ser calificado como una "nacionalización privatizante" (Sandoval, 2005). Mientras que la privatización se caracterizó por la existencia de fenómenos de rentismo, la nacionalización privatizante estuvo plagada de casos de franca corrupción. Esta última transformación fue aún más radical e irreversible que la vinculada a la privatización. A raíz de la aprobación y puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), las bases sociales de apoyo del régimen ya no se encontraban en la ciudadanía o las organizaciones populares, sino que se habían trasladado por completo hacia las grandes corporaciones y hacia un pequeño grupo de compañías ligadas a los mercados internacionales. Pero paradójicamente, el ambiente democratizador en el país era también un hecho irreversible.
Este artículo busca responder la pregunta sobre cuáles serían las variables que explican los diferentes niveles y tipos de intervención estatal y los diferentes niveles y tipos de corrupción o rentismo que se han presentado durante estos distintos momentos del proceso de "liberalización" financiera. Se plantean tres hipótesis específicas a la interrogante más general: a) la forma concreta que ha adoptado el intervencionismo estatal en la economía ha dependido principalmente de las bases sociales de apoyo del régimen político; b) la existencia en mayor o menor medida de fenómenos de corrupción y rentismo se puede explicar más en función del nivel de incertidumbre política por el que transite el régimen político, que por el tipo de régimen político en sí mismo; y c) un incremento en los niveles de democratización y transparencia gubernamental favorece la implementación de políticas públicas definitivas e irreversibles.
El artículo se divide en tres apartados. En el primero se presentan las características centrales de nuestro modelo analítico en el que las constantes que destacan son la existencia de crisis recurrentes, la búsqueda de legitimidad política y de estabilidad económica, y el uso de estrategias de manejo financiero para confrontar la crisis y restablecer la legitimidad afectada. En el segundo se plantean con mayor amplitud los tres escenarios específicos utilizados para ilustrar nuestro argumento. En el tercero se concluye con una discusión de nuestras tres hipótesis específicas y argumenta que ellas cuentan con aplicaciones más generales para el análisis de las políticas financieras y el desarrollo político en las democracias emergentes.











LA CRISIS DEL NEOLIBERALISMO EN MÉXICO.
ECONOMIA Y SOCIEDAD
Introducción
La petrolización de nuestra economía, el enorme crecimiento de nuestra deuda externa y la profunda crisis que sacudió al país a principios de la década de los 80, durante el gobierno de José López Portillo, sirvieron de extraordinario pretexto a los neoliberales para empezar a aplicar en México las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM).
Esos organismos financieros al servicio del imperialismo norteamericano, aprovechando la situación de crisis creada por ellos mismos al propiciar una política generalizada de endeudamiento, más allá de las posibilidades reales de los países subdesarrollados, particularmente de los de América Latina, les impusieron su proyecto neocolonial. En México a través de las llamadas cartas de intención suscritas por el gobierno y el FMI se adquirieron muchos compromisos, entre ellos la política consistente en deshacerse de las empresas públicas, la de establecer topes salariales y otras similares, todas ellas contrarias a los intereses nacionales y populares.
El nuevo proyecto, proponía superar la profunda crisis económica que aquejaba al país, lograr un crecimiento sostenido de la economía y mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. Durante los últimos 17 año los resultados de la aplicación del neoliberalismo en nuestro país son los siguientes:
Primera etapa: el desmantelamiento del sector estatal
A partir del gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) se inicia, con el pretexto de que la crisis se había presentado porque el Estado estaba obeso y que por ello no podía cumplir con su función fundamental que es la de proporcionar bienestar a los mexicanos, la aplicación en nuestro país del proyecto neoliberal. La primera medida consistió en realizar el proceso llamado, eufemísticamente, de desincorporación de empresas públicas por las siguientes vías: la extinción, la fusión, la liquidación, la transferencia a las entidades federativas y municipios, la venta a los trabajadores de la empresa que se desincorpora, y sobre todo, la venta a los empresarios privados nacionales y extranjeros.
El 3 de diciembre de 1982, apenas dos días después de haber tomado posesión como presidente de la República, Miguel de la Madrid envió al Congreso de la Unión, un par de iniciativas para modificar la Constitución. (1) Dichas propuestas fueron aprobadas y entre las modificaciones realizadas es indispensable destacar las relativas al los artículos 25 y 134 constitucionales.
En el nuevo artículo 25 se incluyeron tesis ajenas y contrarias al proyecto emanado de la Revolución Mexicana. Al definir al Estado como rector se le suprimió, en la práctica, su papel de productor directo de bienes y servicios y en contra partida se le dejó solamente la facultad de dictar las normas, a partir de las cuales deberían desarrollar sus actividades los particulares, es decir, se sentaron las bases para convertir al Estado mexicano en algo similar al Estado policía que propone el neoliberalismo. El objetivo central era debilitarlo, como paso previó para poder desarrollar el proyecto económico dependiente del imperialismo.
Partiendo del principio que establece que en derecho constitucional lo que no está expresamente facultado no lo puede realizar la autoridad, se realizaron las modificaciones al artículo 134 de nuestra Carta Magna para incluir en dicho ordenamiento el sustento jurídico del gobierno mexicano para vender las empresas del Estado, sustento que no estaba incluido en ningún otro artículo constitucional.
Al amparo de estas y otras modificaciones legales, durante el sexenio de Miguel de la Madrid, se produjeron los siguientes hechos: si durante el primer año de ese régimen, el gobierno federal participaba en 45 ramas de la economía, para el último solamente lo hacía en 23; si en 1982 tenía 1155 empresas: 744 de participación estatal mayoritaria, 231 fideicomisos públicos, 102 organismos descentralizados y 78 empresas de participación estatal minoritaria, en 1988 tenía solamente 412; de las 705 empresas desincorporadas 219, es decir, el 30 por ciento, fueron vendidas (2) El gobierno federal proporcionó la información anterior en un documento en el que se establecía que sólo se había procedido a desincorporar empresas que no eran estratégicas ni prioritarias para el desarrollo nacional, que el 18 por ciento de las empresas vendidas tenían como nuevo dueño al sector social, es decir, a los sindicatos y otras organizaciones de trabajadores y que en más del 90 por ciento de los casos los compradores habían sido inversionistas nacionales. (3)
A pesar de que también informó de los ingresos totales obtenidos por las ventas, no proporcionó el monto de lo que correspondía a cada una de ellas y qué porcentaje del total correspondió al sector social, cual al capital privado nacional y cual al extranjero. Esos importantes datos hubieran evidenciado, como en realidad sucedió, que el monto mayor correspondía al capital externo.
El gobierno de Miguel de la Madrid afirmó que a partir de su gobierno se podría iniciar una mejor etapa de la historia del país, que las bases sólidas se estaban fincando a partir de una readecuación presupuestal y disciplina estricta del gasto público. Las principales líneas de su política económica fueron el saneamiento de las finanzas públicas; el redimensionamiento del sector público; la apertura económica; la reconversión industrial; y, la contención salarial.
Además, casi al finalizar su gestión, en diciembre de 1987, propuso a los sectores productivos del país la suscripción de un Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico, que obligaba al gobierno a no incrementar los precios de los bienes y servicios que proporcionaba a través de sus empresas; establecía, violando los derechos de los trabajadores, el tope a los incrementos salariales y solamente recomendaba al sector privado el no incremento de sus precios por encima de los costos reales. Con ello, decía, se estabilizaría la economía, esta empezaría a crecer y los trabajadores irían recuperando, poco a poco, el poder adquisitivo de sus salarios.
Sin embargo, los resultados de esa política económica no pudieron ser más desastrosos, se continuó incrementando la deuda externa pública y total, la inflación creció a tasas muy elevadas, 86.7 por ciento de promedio anual; el Producto Interno Bruto tuvo saldo negativo en el sexenio y el salario mínimo real perdió, durante esos seis años, el 41 por ciento de su poder adquisitivo.
Segunda etapa: la profundización del proyecto neoliberal
En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), el proyecto neoliberal se fue profundizando y se plantearon ya con más claridad los principales postulados de la política económica gubernamental y se fue definiendo con mayor descaro el rumbo antinacional y antipopular.
Carlos Salinas vendió empresas del Estado con el argumento de que había que vender bienes para remediar males, que con los ingresos provenientes de esa venta, se resolverían problemas fundamentales para el pueblo: agua potable, drenaje, alcantarillado, vivienda, etc.
Sin embargo, es muy significativo que el monto obtenido por el gobierno de Salinas de Gortari por la venta de empresas, que fue de 64 mil millones 894 mil 306 pesos, (4) o lo que es lo mismo, un poco más de 20 mil millones de dólares, era una cifra equiparable a lo que México había pagado por intereses de la deuda externa.
Lo anterior refleja que el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), creado durante ese sexenio y que supuestamente tenía el propósito de resolver los problemas más lacerantes de los sectores más desprotegidos de la sociedad, como decía la propaganda oficial, fue solamente una nueva forma para engañar a los mexicanos. El propósito de esa política publicitaria era el de evitar que el pueblo protestara por la política privatizadora de los bienes de la nación; fue una estrategia bien montada para hacerle creer que en verdad, lo obtenido por la venta de las empresas era para resolver los problemas de la población de menores recursos, que era para ayudar a los que menos tienen.
Era evidente que a pesar de que Salinas de Gortari seguía aplicando el mismo proyecto que Miguel de la Madrid, lo estaba haciendo con mayor profundidad. Ahora ya no se trataba de un Estado obeso e ineficiente, sino de la aplicación de un proyecto denominado por el propio Salinas como liberalismo social que trataba de hacernos creer que recogía lo mejor de nuestra historia: el liberalismo de la época de Juárez y el contenido social de la Revolución Mexicana de 1910. Sin embargo, el análisis de los postulados de ese proyecto remitía necesariamente a las tesis en boga en materia económica, las tesis impulsadas por los gobiernos conservadores de Margaret Thatcher en Inglaterra y de Ronald Reagan en los Estados Unidos: el neoliberalismo.
Al gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en materia de reformas jurídicas de carácter económico, le correspondió promover las constitucionales al artículo 27 para dar fin al reparto agrario, privatizar los ejidos y propiciar la compra de tierra por parte de los capitalistas nacionales y extranjeros; y al artículo 28 para dar autonomía al Banco de México.
Por lo que respecta a la autonomía del Banco de México, esta decisión se produjo involucrando aspectos económicos, pero también políticos, ya que le permitió al gobierno de Salinas dejar por varios años al frente de dicha institución a un funcionario que compartía su política monetaria y crediticia y a través de esa designación pretendía influir en la marcha de la economía del país.
Adicionalmente, la autonomía del Banco de México, puede ser utilizada como un poder paralelo, en el caso de que en el año 2000 o posteriormente, el titular del Poder Ejecutivo federal provenga de un una corriente contraria a la que actualmente gobierna, sobre todo si pretende modificar aspectos esenciales de la política económica neoliberal que estén vinculados a la política monetaria o crediticia.
En cuanto a las leyes secundarias, impulsó modificaciones a casi todas ellas, para suprimir el derecho del Estado y de algunos sectores como el de las cooperativas, para actuar en forma exclusiva en ciertas actividades económicas; para abrir las puertas a fin de que el capital extranjero pudiera participar en esas áreas y, en general, para desregular la actividad económica en favor de los intereses del gran capital.
Otra medida legislativa, consistió en convertir a Pemex en una empresa controladora de varias empresas, que a partir de la modificación legal se llaman, Pemex petroquímica, Pemex exploración, etc. Este mecanismo lo establecieron para poder apartar Pemex Petroquímica y así poderla vender. Además, pretenden hacerle creer a la opinión pública que apartar esta empresa y venderla al capital privado, inclusive al capital extranjero, no significa atentar contra Petróleos Mexicanos, ni contra el país, ni contra la historia, ni contra los objetivos que se propuso la nacionalización de 1938.
Por lo que respecta a los reglamentos que corresponde modificar al titular del Poder Ejecutivo federal aplicó la misma política y continuó con los cambios iniciados por el gobierno anterior para suprimir de la relación de productos petroquímicos básicos la gran mayoría de éstos, convirtiendo a través de un decreto a decenas de ellos en secundarios y reduciéndolos finalmente a ocho. (5)
De esa manera se abrieron los cauces para iniciar el proceso privatizador de la industria petroquímica y de Petróleos Mexicanos.
También realizó modificaciones en materia de inversiones extranjeras, primero al reglamento y después a la Ley correspondiente, con la finalidad de suprimir la prohibición para que los extranjeros puedan participar con un capital mayor al 49 por ciento en las empresas.
Durante este sexenio también se suscribió del Tratado de Libre Comercio con Canadá y los Estados Unidos lo que representa no sólo un acuerdo comercial para suprimir barreras arancelarias, sino el inicio de una política de integración subordinada al imperialismo norteamericano.
Dicho tratado no es algo que surja de la dinámica misma del crecimiento o del desarrollo de nuestra economía, sino que nos fue impuesta desde el exterior. Ello fue posible porque se contó con la complicidad de los funcionarios que comparten las tesis ideológicas del neoliberalismo y que ocupan los principales cargos gubernamentales desde 1982.
Al amparo de los objetivos y compromisos adquiridos con la suscripción del TLC, se modificaron muchas leyes y se tomaron importantes decisiones que resultaron contrarias al interés nacional y al de diversos sectores como el de la micro, pequeña y mediana industria, el agrícola y el laboral, ya que los empresarios y productores mexicanos fueron puestos en clara desventaja frente a los monopolios del exterior y los trabajadores resintieron los efectos de una política gubernamental, que apartándose de la ley, aplicó medidas para favorecer los requerimientos del capital financiero internacional. No importó en ningún momento, que para aplicar esa política antinacional y antipopular, se tuviera que actuar, inclusive, en oposición flagrante a lo establecido por las normas constitucionales de nuestro país.
Uno de los ejemplos más claros, de modificaciones anticonstitucionales a la legislación del país, es el relativo a la Ley de Energía. Inicialmente se incluyó en el texto del TLC, la figura de los productores independientes, posteriormente, esa figura fue incluida en la Ley de Energía, aunque en ambos casos era contraria a lo establecido en la parte final del párrafo sexto del artículo 27 de la Carta Magna que señala que "Corresponde exclusivamente a la Nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público."
El TLC, que profundizó la apertura comercial iniciada en el sexenio anterior; la privatización de grandes y productivas empresas estatales como los bancos y la telefonía; y, la entrada en grandes proporciones de inversión extranjera, gran parte de ella de cartera, fueron los ejes centrales de la política del sexenio de Carlos Salinas. A partir de ella, prometió un crecimiento sostenido de la economía del 6 por ciento y reducir la inflación a un dígito, porcentaje semejante a los que tiene los otros integrantes del Tratado: Estados Unidos y Canadá.
Los resultados tampoco fueron los prometidos; se continuó incrementando, aunque en menor proporción, la deuda externa pública y total, la inflación creció 15.9 por ciento de promedio anual; el Producto Interno Bruto creció aproximadamente el 3 por ciento en promedio en el sexenio y el salario mínimo real siguió perdiendo parte de su poder adquisitivo, en este caso casi el 24 por ciento durante el sexenio, es decir, que en 12 años había perdido cerca del 66 por ciento.
Tercera etapa: la política de las promesas, las propuestas y los compromisos incumplidos
Al gobierno del Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) le ha correspondido también, promover modificaciones negativas en el plano legislativo. En el terreno constitucional, la relativa al párrafo cuarto del artículo 28 para suprimir del listado de áreas estratégicas, la comunicación vía satelital y los ferrocarriles, para incluirlas sólo como prioritarias, con el objetivo de permitir la participación del capital privado en ellas o de plano, para entregárselas totalmente. En las llamadas de carácter secundario, para modificar la Ley del Seguro Social con el propósito de crear las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) y a fines de marzo de 1997, la relativa a la legislación financiera y bancaria, entre otras cosas, para permitir que el capital extranjero pueda detentar el control de los bancos que tengan un capital contable mayor al 6 por ciento del total nacional de la banca mexicana. En esa situación se encuentran tres bancos que concentran, en conjunto, el 56.8 por ciento de ese capital: Banamex con el 25.9 por ciento; Bancomer con el 21.6 por ciento y Serfín con el 9.3 por ciento. (6) Esta propuesta representa un retroceso de más de 30 años, ya que en 1965 fue el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz el que propuso medidas legislativas para impedir que la banca mexicana pudiera subordinarse o quedar controlada por el exterior, de que el capital extranjero, a través de la banca, se convirtiera en un factor determinante de la política económica del país.
El sexenio de Ernesto Zedillo, se puede caracterizar por su incapacidad para llevar a cabo aspectos fundamentales de su proyecto. Propuso convertir su propuesta económica en política económica de Estado, pero jamás pudo lograr el consenso con las otras fuerzas políticas para modificar el marco legal constitucional, necesario para tal fin.
Se comprometió con el capital financiero internacional a privatizar la petroquímica. El rechazo de diversos sectores de la sociedad: investigadores, académicos, partidos políticos, organizaciones sociales y el propio sindicato de Pemex, obligaron al gobierno a dar marcha atrás en la privatización de las 61 plantas petroquímicas.
Lo mismo sucedió con la industria eléctrica, la que hasta el momento, por la actitud asumida por el Sindicato Mexicano de Electricistas y numerosos sectores de la sociedad, incluyendo destacados militantes del PRI, no se ha podido realizar y se espera no se logre en los escasos meses que le quedan de su gestión, antes de que se inicie formalmente la campaña electoral en enero del 2000.
Además Zedillo candidato se planteó (7) como retos, lo que ahora podemos afirmar que son propuestas incumplidas, cuando menos, las siguientes:
1.- Crear un promedio anual de un millón de empleos. A pesar de que el gobierno afirma haber creado 2.5 millones de empleos de fines de 1995 a la fecha, a ello habría que restarle las centenas de miles de empleos perdidos en 1995 debido a la crisis de inicio de sexenio. Esta meta no pudo lograrse, no se llegó ni siquiera al 50 por ciento de lo prometido y como consecuencia el desempleo siguió creciendo durante su mandato.
2.- Pasar de la estabilidad y el ajuste estructural, a una decidida política de fomento a la inversión y crecimiento económico a una tasa superior al 5 por ciento durante el sexenio. En 1995 el PIB cayó 6.2 por ciento y aunque en los siguientes años creció, cada vez lo hace a tasas menores, por lo que la tasa del 5 por ciento no podrá lograrse.
3.- Lograr una mejor educación y mejores servicios de salud para que los trabajadores sean más productivos y estén mejor remunerados. La Universidad Nacional Autónoma de México, la máxima institución educativa del país, lleva más de seis meses en paro por lo que miles de estudiantes han perdido ya un semestre y están en riesgo de perder otro. Las modificaciones a la Ley del Seguro Social tienen a limitar la atención médica a los sectores de menores ingresos.
4.- Poner al fisco al servicio de los contribuyentes a través de un órgano descentralizado, moderno y autónomo, que sea la autoridad fiscal encargada de ejecutar las leyes fiscales, recaudar y cobrar los impuestos. A escasos meses de concluir su mandato, ni siquiera existe una propuesta legislativa al respecto.
5.- Establecer la tasa de interés de un dígito. Las tasas de interés están todavía por arriba del 20 por ciento.
6.-Estimular una competencia más intensa en el sistema financiero y extender los beneficios del fondeo a largo plazo de la banca de desarrollo a las pequeñas y medianas empresas; impulsar el surgimiento de instituciones financieras locales que canalicen recursos de la banca de desarrollo y promuevan el ahorro popular; promover nuevos mecanismos institucionales y operativos para que el crédito llegue al campo con oportunidad y a bajo precio; y darle impulso a un mercado secundario de créditos hipotecarios que canalice más recursos a la construcción de vivienda. El sistema bancario entró en crisis y la respuesta del gobierno ha sido la de entregar a los banqueros apoyos a través del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) primero y del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (Ipab) después, por un monto mayor a los 700, 000 millones de pesos. Solamente este año, del presupuesto federal, más de 50 mil millones de pesos serán utilizados para pagar parte de la deuda que, violando la Constitución, solicitó el gobierno para rescatar a banqueros y empresarios corruptos.
7.- Lograr una mayor desregulación la que se extenderá a todos los sectores de la actividad económica, reduciendo barreras de entrada, eliminando ventajas y fijando reglas claras, a través del establecimiento de mecanismos de coordinación con estados y municipios en torno al transporte y al uso del suelo, para abrir nuevas oportunidades para pequeños y medianos empresarios y comerciantes atrapados en regulaciones caprichosas y obsoletas y de promover reformas legales para que concesiones y servicios públicos sean otorgados con criterios de eficiencia, para fomentar activamente la política de competencia. Jamás hubo intentos de realizar algo al respecto.
8.- Lograr una mayor participación de los particulares en la construcción y operación de la red carretera. El gobierno tuvo que entrar al rescate de los empresarios ineficientes que invirtieron en la construcción de carreteras en el sexenio anterior, lo que también fue pagado con recursos públicos. No hubo nuevos proyectos de particulares en el ramo.
9.- Realizar una profunda transformación de la estructura ferroviaria para modernizar el comercio interior y reducir costos de importaciones y exportaciones; y en las telecomunicaciones, lograr su modernización y una vigorosa competencia en el sector. En el primer caso la modernización no se dio y a duras penas ha podido privatizar algunas ramas ferroviarias. En el segundo caso sí se modernizó pero no hubo competencia, el capital monopólico se apropió de ese sector.
10.- Consolidar y perfeccionar Procampo, dar prioridad al desarrollo de la infraestructura; y, acabar con el intermediarismo excesivo. Procampo ha sido utilizado con fines electoreros, no hay importantes inversiones en infraestructura y el intermediarismo sigue creciendo con el consiguiente incremento de los precios de los productos agrícolas.
11.- Establecer un nuevo federalismo en lo fiscal y transferencia de facultades, autoridad, atribuciones y recursos, a estados y municipios, y genuina división de poderes. No hubo modificaciones legales ni medidas concretas en materia fiscal, ni para asegurar un nuevo federalismo, ni mucho menos para lograr una adecuada división de poderes.
Por otro lado un somero balance de lo obtenido en el sexenio nos lleva a las siguientes conclusiones: la inflación sigue siendo un pesado lastre para la economía del país; la deuda pública externa ha seguido creciendo y rebasó por primera vez la barrera de los 100 mil millones de dólares y la pobreza extrema, la pérdida del poder adquisitivo del salario -que durante este sexenio se espera pierda más del 30 por ciento, con lo que sumando los tres sexenios habría perdido más del 80 por ciento- y el desempleo, continuaron su avance afectando a un mayor número de mexicanos.
En estos resultados tuvo una gran influencia la crisis financiera de 1994, que se produjo apenas unas semanas después que el actual gobierno iniciara su gestión. Dicha crisis conocida como el error de diciembre que generó el llamado efecto tequila, reflejó los efectos de la apertura comercial y la suscripción del Tratado de Libre Comercio y de la política antiinflacionaria sustentada en bases falsas y en perjuicio de los trabajadores; las consecuencias de abrir la puerta de par en par al capital extranjero, gran parte de él de carácter especulativo; las consecuencias de la política de privatizaciones que desmanteló el sector estatal de la economía; los resultados de la política de los pactos, que después de siete años fueron incapaces de mejorar el poder adquisitivo del salario y que por el contrario contribuyeron a la gran concentración de la riqueza y de la injusta distribución del ingreso; en fin, los profundamente negativos resultados de aplicar un proyecto neoliberal antinacional y antipopular, que sólo ha servido para beneficiar al gran capital nacional y a los monopolios extranjeros.
El gobierno actual al continuar aplicando dicho proyecto ha contribuido, además, a generar otros problemas que ahora se están presentando en nuestra economía y que se suman a los anteriores. Entre estos signos preocupantes está el incremento de las exportaciones, el decremento de las importaciones y el consecuente aumento del déficit en la balanza comercial; la inestabilidad cambiaria y de la Bolsa Mexicana de Valores y la ausencia de certidumbre acerca del futuro económico del país.
Estos resultados reflejan que la política económica neoliberal aplicada por Ernesto Zedillo no es capaz de resolver los problemas de la nación, ni tampoco de satisfacer las necesidades de la población.
Todo lo señalado en el párrafo anterior, evidencia que los ofrecimientos de campaña, de hacer crecer la economía y de proporcionar bienestar a las familias mexicanas, no pudieron ser cumplidos, porque el proyecto neoliberal no permite que existan las condiciones objetivas para hacerlos realidad.
Sintetizando, podemos afirmar que después de más de tres lustros de soportar esa política depredadora que ha hecho más dependiente a México respecto del capital financiero internacional y a su pueblo más pobre debido a la cada vez más injusta distribución del ingreso y la riqueza, podemos afirmar que el neoliberalismo que nos fue impuesto bajo el supuesto de que a partir de él era posible superar la crisis de nuestro país, nos ha llevado a una situación insostenible que de agudizarse podría ser el preludio de profundas conmociones sociales de resultados impredecibles.
La verdad es que la política neoliberal aplicada en México a partir de 1982 no sólo no ha logrado ninguno de los objetivos que se propuso, ya que la crisis aún está presente en la economía nacional, el crecimiento sostenido no ha podido lograrse y la población es ahora más miserable que cuando se inició la aplicación de esa política contraria a los intereses nacionales y populares, sino que ella misma ha demostrado su incapacidad para enfrentar los retos del presente
El hecho concreto es que el neoliberalismo en México, al igual que ha sucedido en el mundo entero, ha entrado a su vez en crisis, la cual sólo podrá remontarse si se le sustituye por un proyecto que, recogiendo las mejores tradiciones de nuestro pueblo y las más valiosas experiencias de los avances conseguidos a lo largo de nuestra historia, particularmente en el presente siglo, se articule tomando en cuenta las nuevas condiciones políticas y económicas del mundo actual y nos conduzca a un desarrollo económico con independencia del exterior y a la elevación de las condiciones de vida del pueblo. Un proyecto que nos permita transitar por el sendero que nos pueda llevar a nuestra liberación definitiva.
CONCLUSIÓN.
La Crisis que inicia en la década de los 70 y en el transcurso de 17 años, la crisis “irrumpe” y se arraiga en el conjunto de la economía pero sus posibles salidas no acaban por imponerse. El capitalismo en México ha ensayado diversos mecanismos de estimulación a la acumulación, fundamentalmente: inflación, gasto público, deuda externo y la petrolización de la economía. Todos ellos sin embargo dejaron de tener efectos positivos en el proceso productivo transformándose, en un breve lapso, en impedimentos formidable a la reproducción social. En la década de los 80 esto fue aprovechado por los neoliberales para poner en marcha en México el sistema neoliberal y comenzar a utilizar las recetas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Desde el principio del gobierno de Miguel de La Madrid se empezó a hacer latente en el país el sistema neoliberal, el cual estableció topes salariales y cosas por el estilo, lo cual resulto de forma desastrosa, pues en ese sexenio, se aumentó la deuda externa, el PIB decreció entre otras cosas.
Con Carlos Salinas de Gortari se profundizó el sistema neoliberal y se dieron las condiciones para la Privatización de PEMEX y se realizó el TLC.
El Sistema Neoliberal no ha ayudado a la economía de México y de los países subdesarrollados, sino que lo has sometido al imperialismo de EUA. Es necesario y urge para el bien de la nación encontrar la forma correcta de poder estabilizar al país, y dar una forma de vida más digna, pues imponiendo topes salariales como pasó en el sexenio de Miguel de La Madrid, no llevó a nada bueno y sin embargo empeoró al País. Esperemos que en esta época de transición se pueda encontrar el método correcto para mejorar la crisis que aún en nuestros días se vivien.



EQUIPO 1 (La Mafia)
Integrantes:
CARRILLO BARRERA EULALIO
HERNANDEZ FERNANDEZ ROXANA
JIMENEZ CRUZ JOEL
MONRAGA SOLIS  JOSE LUIS
MORENO BAEZ ENRIQUE
RAMIREZ  MARTINEZ  ELENA ISABEL
SEVERINO ZAMUDIO REYNA JUANA
TREVINO CASTANEDA LEONOR

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